Nicas en Haíti

Vivencias / María Haydée Brenes / ene 28 11:15:31

A partir del terremoto de Haíti, un contingente de la Defensa Civil liderada por el Coronel Mario Perezcassar se hizo presente a prestar ayuda en el país más pobre de nuestra América, del cual distamos a penas un escalón, en ese ranking de pobreza que se le ocurríó hacer a alguien para medir nuestra desgracia de vivir con menos de dos dólares al día.

Las acciones de rescate que los miembros del Ejército han realizado son noticia. Cada día desde que se marcharon se realizan pequeñas conferencias de prensa para dar a conocer la situación. Y muchas cosas no se escriben en los diarios por falta de espacio, como por ejemplo que cada vez que el camión con el personal de defensa civil se estaciona en algún sitio para realizar labores de escombreo, más de 500 personas rodean el mismo en busca de alimentos -que nuestros compatriotas no llevan- y que han pasado hasta media hora tratando de hacer entender a las personas que ellos deben bajar para buscar sobrevivientes.

El terremoto de Haíti ha desnudado muchas realidades y, aunque suene a consuelo de tontos, sugiere que no estamos tan mal como creemos. Aquí, bien que mal tenemos un Ministerio de Salud y un Ministerio de Educación para proveer esos servicios, una Policía que se encarga de resguardar nuestra seguridad, y somos por ello -aunque la percepción no sea la misma cuando se habla de ello en el barrio- el país más seguro de Centroamérica. Mientras, en Haíti son los cascos azules de Naciones Unidas quienes brindan seguridad y el Estado se declaró incompetente para brindar salud y educación a su población.

Pero en medio de ese panorama tan desolador de los haitianos, antes del terremoto y ahora, la información brindada por Defensa Civil que fueron encontrados en ese país 8 nicaragüenses dedicados a trabajar en construcción, me impresionó. Pues aunque para nadie es novedad que siempre hay un nica en algún país en busca de empleo y de superación, jamás me imaginé que la desesperación hubiese llevado a nicas al país más pobre de América.

Sólo uno de los ocho encontrados manifestó su deseo de regresar. El resto se quedarán en esa tierra desolada, donde las Agencias de Cooperación han señalado que se requieren al menos diez años para restaurar la poca infraestructura y servicios que existían antes del sismo.

¿Tan mal estamos entonces que nuestra gente no quiere volver?.