La maratón del libro

Vivencias / María Haydée Brenes / abr 29 14:10:10

Creo que no sentía tanto la celebración del día del Libro desde que estaba en el cuarto grado y junto a todos mis compañeros me  tocó recitar en el acto de la escuela, el poema al libro. Si bien en secundaria hicimos murales y en la UCA me hice de un par de libros viejos que la biblioteca colocó en una gran mesa para conmemorar esa fecha, jamás había visto tanta emoción por este día, como la que he visto en Madrid durante las últimas semanas.

 

Desde hace 15 días en cualquier biblioteca pública o centro cultural podés encontrar el programa de actividades de La Noche de los libros, que consiste en abrir las bibliotecas, librerías, espacios de cultura, galerías  hasta pasada la medianoche del 23 de abril. De más está decir que todas las empresas, el ayuntamiento y organizaciones- no sólo las afines a asuntos culturales- colaboran para hacer de este día un referente en Europa.

 

Las actividades son muy variadas y van desde presentaciones de libros, seminarios, performance, conciertos, firmas de autores hasta  magia; lecturas maratónicas de El Quijote, exposiciones de cortos cinematográficos, entre otras.

 

Los madrileños quieren comenzar a disputarle a Barcelona el nombre que se ha hecho en el mundo con la Feria de Saint Jordi, que dicen es la mejor de Europa, eso no lo puedo asegurar porque es la primera vez que estoy en una feria de libros así que no tengo elementos para hacer este juicio.

 

Sin embargo  aquí teniendo a mis espaldas la Cibeles y todo el paseo de Recoletos atestado con 42 librerías juntas, que pertenecen a los miembros del Gremio Madrileño de Libreros Viejos. Estoy hechizada, pues  mientras las otras librerías sólo tienen un descuento del diez y cinco por ciento, aquí me puedo encontrar verdaderas joyas por menos de la mitad de los 15 euros promedio que cuesta un libro nuevo, aunque  hay otros mucho más caros.

 

Comencé mi búsqueda de un tesoro pero aunque pase casi tres horas tratando de comprarme algo en las ofertas de dos libros por 5 euros y 3 por diez no conseguí nada que a mi juicio valiera la pena porque la mayoría de libros que ofertaban  como Fuenteovejuna, Mío Cid, Doña Barbara, Mobydick, Tom Sawyer y otros títulos ya los leí y están junto a otros libros, muy buenos por cierto, en la biblioteca de mi mamá de donde seguro los tomaré para que los lean mis hijos.

 

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Los libros que yo quería no estaban en oferta y tampoco tan accesibles como me lo esperaba, me topé con una conocida que si compró un par de libros, aprovechando la rebaja.

 

Después de eso me reuní con unas amigas y  dio inició lo que denominé la maratón de los libros, en la noche de los libros. Fuimos a un concierto de un grupo llamado Adanowsky , después fui a un recital de un poeta inglés de ascendencia jamaiquina que declamaba en inglés e hizo a los españoles que allí se encontraban repetir “let´s to respet to diversity”, seguido casi al filo de la media noche participé en una demostración de caligrafía japonesa que dio la poeta Michiko Amasaki.

 

Alrededor de un gigantesco papel blanco que ocupaba casi 3 por 7 metros, había mucha gente así que nos colamos y nos sentamos en el piso, estábamos en primera fila, con lo que no contamos es que la señora japonesa y su traductora nos dieron la espalda y que éramos los primeros amenazados por el enorme  pincel -que parecía un lampazo- que podía pringarnos de tinta, pues la poeta se emocionaba cuando escribía su Kanji.

 

Después de pintar la poeta  un enorme símbolo que  significaba solidaridad, nos invito a quedarnos  en calcetines para poner lo que quisiéramos en el pliego, fue bastante divertido ver a más de cien personas descalzándose para ir a garabatear el lienzo y dar saltos para evitar dañar lo que otros habían pintado, para terminar la maratón  me di una vuelta por un performance más y casi a rastras, llegué a la casa después de la dos de la mañana.

 

Antes de irme a clases, mi conocida con la que me tope en Recoletos me llamó para preguntarme si yo había comprado algo y le respondí que no, entonces muy molesta me dijo: “Por qué me dejaste que comprara este libro de cómo parecer experto en música” y me excuse respondiendo  - vos leíste el título pensé que te llamaba la atención- a lo que me respondió “Lo compre porque estaba barato, pero sinceramente para qué quiero esta m...”, pero esto es sólo una demostración que hay de todo en la noche de los libros.