Si algo he detestado en mi vida es la gente que consigue las cosas por “argolla”. Eso de conseguir las cosas por amiguismo, por sexo, por ser hijo de fulano, como que no va conmigo. Sumado a eso que lo presuman los hace aún más detestables.
Lograr, si se le puede llamar así, las cosas de esta manera no es más que un engaño. ¿Dónde quedan sus méritos propios? ¿Y su ego personal? Tampoco me voy a poner de extremista y negar que en este mundo siempre es necesario un “empujoncito” para lograr colocarse en un trabajo.
Pero una cosa es que te lleven hasta la puerta de un puesto y otra que te ubiquen, te sienten y te garanticen tu permanencia sin valorar tu capacidad ni tu experiencia. No dudo que muchos de los que llegan por “pata” a un trabajo, se desempeñen muy bien. Hay casos de casos…
Recientemente conocí a una muchacha hondureña que presumía a toda hora de la forma de conseguir su trabajo.
“Soy hija de una familia muy conocida en política que apoyó al presidente hondureño (Pepe Lobo) y por eso me premiaron para trabajar en la Embajada”, repetía una y otra vez cuando se presentaba.
Si se trataba de quedar bien, me parecía un poco engreída en ese aspecto. Y además poco inteligente al respecto. Presentar como primera carta de presentación que tu familia es política, que conseguiste tu puesto por política y mencionarlo casi como un mérito no me parece propio de una supuesta diplomática.
Y la muchacha repetía hasta el cansancio que le dieron a escoger entre trabajar entre Francia y Alemania para trabajar. Como a un niño que se le dan a escoger dos dulces de premio y tiene que escoger uno de los dos.
“Como diplomática tengo que dar una buena imagen de mí país”, me confesó. Y además que en esa sede diplomática aún no había Embajador, que el anterior supuestamente huyó dejando problemas en la Embajada de Alemania.
Más allá de eso, la muchacha era muy amable y no parecía mala persona. Lo que más me llamó la atención fue que ella, recién llegada a Alemania, ya estaba trabajando en un ciclo de cine centroamericano. Y adivinen que país faltaba. ¡Por supuesto! Nicaragua