Los blogs son para que uno hable de lo que quiera. Sin embargo, por eso mismo dice un amigo que hay blogs que no son blogs, sino bloques —pesados para leer—.
Otro compañero de trabajo, cuando hay un texto muy largo en un blog, dice: "Eso no es un blog, es una ofensa". Y así, opiniones tan variadas.
Lo cierto es que las nuevas tecnologías le dan a cualquiera la oportunidad de expresarse de la forma que más le apetezca, y en el caso de los blogs, cada quien decide si escribe corto o escribe largo.
Hay gustos de gustos. A uno les puede gustar y a otros no. Unos pueden leerlos y otros no pasar del primer párrafo. Allá los intereses de cada quien.
Un escritor en potencia, por ejemplo, que no quiera exclusivamente vender libros puede escribir por desahogarse sin importarle si alguien lo lee o no. Pero acaso ¿un escritor es algo sin lectores?
En la Red nos encontramos también con blogs que sólo sus autores y —quizás— poco lectores entienden, por su tecnicismo. "Hay gente que escribe sólo para ellos, uno debe escribir para que cualquiera lo entienda", nos decía en la universidad un profesor de la vieja escuela de periodismo.
Sin embargo, eso en el caso de las bitácoras personales no es así. Un ingeniero que quiera exponer una nueva tesis de las construcciones modernas puede escribir sólo para sus colegas ingenieros, arquitectos o maestros de obras ¿Por qué habría de hacerlo para un médico o un estudiante de secundaria?
Cada quien tiene que escribir de la forma que quiera —o pueda—. La pregunta, sin embargo, que habría que hacerse es ¿por qué escribir tan extenso cuando en estos tiempos la gente tiene menos tiempo para leer?
Aunque al final el asunto no debe ser visto tan así. El rollo no es escribir largo o corto, sino hacerlo bien (¿quién no leerá la crónica principal de La Brújula esta semana?). Aunque estudiodos del asunto de las comunicaciones dicen que ahora la gente no lee sólo revisa superficialmente.
Y siguiendo con los textos largos, ya a alguien le molestó las inmensas sábanas que se publicaban en los blogs y creó el llamado microblogging. Un espacio en el que el internauta no tiene que escribir más de 140 caracteres. Y esto sí que puede ser extremista, pero por lo menos uno tiene más posibilidades de leerlos, puesto que no quitan demasiado tiempo.
Pero mejor aquí dejemos todo, porque esto intenta ser un blog y para mí lo que uno escribe en estos sitios no debe pasar de 300 palabras, y ya me pasé de 400. Y esto se puede convertir —si no lo es ya— en un bloque. O una ofensa.