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may

Avenida Bolivar

Gloria Carrión

Foto: Michael Mcdonough/Flickr/CC
Foto: Michael Mcdonough/Flickr/CC.

 

“Empezamos cuando usté quiera,” comentó dejando entrever un diente cubierto en oro.

 

Nos habíamos citado en la gasolinera. Su nombre era César. Yo esperaba dentro del cubo de vidrio helado que llaman on the run cuando divisé por primera vez a la muñeca de trapo, alta y muy maquillada.

 

Uno de los niños que acompañaban a César sacó de una bolsa la cabeza del enano.

 

“Es Pedro Picapiedra,” noté sorprendida.

 

“Sí, usté sabe, hay que innovar,” dijo César, arrugando el ojo izquierdo.

 

En la cuneta, el niño de la bolsa luchaba con unos zapatos dos veces más grande que los suyos. La chaqueta azul marino le sobraba también de los brazos.

 

César hizo repicar el tambor. La gigantona y el enano se sacudieron al ritmo de la música.

 

“Bomba, bomba,” gritó después de un rato el más pequeño del grupo, “aquí te entrego esta rosa que del jardín la corté por ser tan linda y hermosa te la entrego con fe.”

 

Sonaron los tambores. Una mujer embarazada y tres niñas se acomodaron en primera fila. Después de varias tonadas, les pedí que me dejaran bailarla. Se petrificaron, aquello les sonó a disparate. 

 

“¿Usté?” dijo el bailador desde dentro de la gigantona como para asegurarse que había escuchado bien.  

 

“Sí, claro, yo misma.”

 

César se encogió de hombros y levantó la falda de la gigantona.

 

No esperaba encontrarme con varillas de metal ahí dentro. Mucho menos con un interruptor que, según me contaron, era para encenderle los ojos de noche.  

 

“¡Bomba, bomba!,” gritó entonces el pequeño, esta vez entrecortado por la risa, “¡aquí recibo esta rosa de mano que la traé, pero más estimo a la persona que la rosa que me traé!”

 

Empezó la música. Intenté imitar las proezas del bailador, pero sólo conseguí que a la gigantona se le alborotara un poco la falda. Al final de la canción, casi me voy de bruces.

 

Sudabamos.

 

El baile y el calor nos habían agotado. Aun así, no quise salir tan rápido de las entrañas de aquella mujer. Una a una, fui remontando las costuras de su traje. Me detuve en los parches lilas de su falda. Sentí su peso en mi cabeza, en los brazos. Despacio, la giré para contemplar la ciudad. A esa hora la avenida Bolivar estaba más silenciosa que de costumbre.

 

Acostados en la grama los músicos parloteaban sobre mi fallida coreografía. El pequeño correteaba alrededor. Sólo el enano no se movió de su lugar. Miraba, sin pestañear, hacia el hueco de tela que conecta a toda bailadora de gigantonas con el mundo de afuera.

 

“Sabes,” dijo sosteniendo la cabeza de Pedro Picapiedra en una mano, “yo nunca había visto a una gigantona con las piernas blancas.”

             



Comentarios - 7

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  • 1 | gaby - 09-06-2009 - 13:18:57h
    Gloria, que bonito escrito..muy lindo...Felicidades
  • 2 | Yala - 29-05-2009 - 16:05:52h
    Igual que la Ana, me encantó sentir el peso de esa mujer. Seguí contandonos de vos a través de tus escritos. Besos!
  • 3 | Tupac Amaru - 26-05-2009 - 09:52:59h
    Tuve la alegría de ver en video una gigantona de "patas blancas"... y bueno, evidentemente el baile de gigantonas no es igual al de "canilla india", pero si esto genera esa bonita narrativa... tan importantes es que siga la tradición de la gigantona, como el que sus admiradores contemos con tan buenos escritores que inspirados en ella nos recuerden el valor de ellas. Felicidades, sigo disfrutando y releyendo cada día más de tus escritos –por no decir relamiendo.
  • 4 | Werner - 21-05-2009 - 13:25:29h
    Me encanta tu prosa. Cada día me maravillo mas de la combinación de sensibilidad, creatividad y feminidad que llevas.

    Un beso,

    Werner
  • 5 | Ana V - 21-05-2009 - 11:10:51h
    "... no quise salir tan rápido de las entrañas de aquella mujer (...) Sentí su peso en mi cabeza, en los brazos. Despacio, la giré para contemplar la ciudad".
    Bello Gloria... Ver la ciudad desde las entrañas de una mujer, sentir su peso, su existencia, y ver a través de ella... Me encantó.
  • 6 | Mayra - 21-05-2009 - 08:58:07h
    Bomba, bomba!!!!! Por primera vez relaciono en mi mente a la gigantona y el enano con el Gueguense!!!!! Qué maravilla nuestro pueblo, cuánta creatividad para expresarse.
    Muy bueno Glorita... un pedacito de realidad.
  • 7 | Roberto - 21-05-2009 - 04:38:20h
    sniiff sniif!.. uuf.. lagrimita.. miiraa, que interesante la ultima frase.. sabran que es espa"ni"ola la gigantona...?
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