La violencia recurrente - y aparentemente premeditada - en contra de algunos periodistas, fue una constante de los lamentables sucesos de las últimas dos semanas. Pero la tecnología también se ha ido convirtiendo en un protagonista cada vez más destacado de los acontecimientos - y no sólo porque estos están siendo reseñados en Wikipedia (ver artículo central).
El uso del recurso de "vídeo-llamadas" por parte de los diferentes canales de televisión, le permitió a estos ofrecer una cobertura en vivo mucho más ágil y completa que la posibilitada hasta hoy por sus limitados recursos técnicos. Pero como suele suceder con todas las nuevas tecnologías, esta también tiene el potencial para trastocar el balance de fuerzas.
Efectivamente, estas dos dimensiones - violencia y tecnología - están más relacionadas de lo que a simple vista uno se pudiera imaginar. Porque cualquier grupo que quiera hacer de la intimidación de la prensa y los periodistas una parte fundamental de su estrategia política, debería primero tomar nota de la nuevas posibilidades abiertas por la combinación del vídeo con las telefonía celular, especialmente a raíz de su mayor accesibilidad:
Una consecuencia natural de las redes 3G y de la comercialización de celulares/cámara de vídeo, será la multiplicación exponencial del número de personas con capacidad para registrar y transmitir los acontecimientos, para empezar a practicar "periodismo ciudadano". Y al ayudar a romper el monopolio hasta ahora ejercido por los periodistas - en combinación con el desarrollo de espacios como You Tube - el abaratamiento de las transmisiones inevitablemente resultará en un encarecimiento de cualquier esfuerzo por censurar o limitar el conocimiento de "la realidad". Porque no es lo mismo organizarse para intimidar a un periodista, unas cuantas radios o unos pocos canales de televisión, que intentar controlar una capacidad repartida en cada vez más sectores de la sociedad.
Estos mismos cambios, sin embargo, también vendrán a plantear nuevos retos para el periodismo local - y nuevos problemas a los actores que influyen o intentan influenciar su cobertura, para así adecuarla a sus visiones o intereses particulares. Porque estas nuevas capacidades también van a incrementar los costos de cualquier intento de mentira o manipulación.
Pero ojo: no hay que creer que la tecnología por sí sola va a ser capaz de solucionar alguno de nuestros múltiples problemas. Todavía no se ha inventado ningún aparato que pueda suplir la falta de criterio y de capacidad crítica. Y ese parece seguir siendo uno de los principales déficits que afectan a Nicaragua.