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12
nov

Un sistema fracturado

La Brújula


Por Arturo Wallace Salinas


Más allá de los resultados de las elecciones municipales del 9 de noviembre, y de lo mucho que el proceso desnudó a los diferentes actores políticos participantes, la fragilidad del sistema electoral nicaragüense y su incapacidad para generar confianza entre la población fue una de las cosas que más quedó en evidencia.

 

Recuperar un mínimo de esa confianza aparece ahora como una tarea titánica, probablemente imposible sin no se produce antes un recambio de personalidades. Y si no se renuncia a la idea de que los zorros pueden ser buenos cuidadores de gallinas:

 

Efectivamente, la Ley Electoral nicaragüense asigna a los propios partidos políticos la responsabilidad de garantizar la limpieza y transparencia de las votaciones, así como la de proteger y garantizar el pleno respeto de la voluntad popular.
En la práctica, sin embargo, los partidos tienen motivos para defender únicamente las expresiones populares que les son favorables, e incluso intentar desconocer aquellas que le van en sentido contrario.

 

Este sistema, que en medio de altos y bajos funcionó más o menos adecuadamente en Nicaragua desde 1990 a la fecha, puede volverse perverso cuando hay grandes asimetrías de poder y capacidad entre los diferentes participantes de la contienda y además se limita la participación de observadores independientes -como fue el caso este 9 de noviembre.

 

Incluso en el mejor de los casos, esto se puede traducir en una desconfianza más que natural; y en el peor, fomentar actitudes arbitrarias que pueden ayudar a darle credibilidad a las acusaciones de quienes no están dispuestos a aceptar resultados que les son desfavorables.

 

La mayor afectada termina siendo al fin de cuentas la democracia nicaragüense. Y ese es un lujo que no nos podemos dar.


Comentarios - 2

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  • 1 | Neville - 13-11-2008 - 17:36:34h
    Estamos siendo víctimas de un secuestro político. Ya sea que estamos los ciudadanos siendo secuestrados o bien que nos han secuestrado nuestra ciudad. El derecho a la libre circulación, nuestro derecho al trabajo e incluso el respeto a la propiedad han sido violentados. En otras palabras somos víctimas de grupos que se han tomado las calles como medida de represión a la expresión de nuestro descontento por la falta de transparencia de las elecciones. El mensaje esta claro, si protestamos no hay paz. Si exigimos transparencia no podemos circular para estudiar o trabajar provechosamente. Y todo porque los partídos políticos velan por los intereses de las cúpulas y se lavan las manos de las acciones violentas que su "liderazgo" produce.
  • 2 | Luis - 13-11-2008 - 07:31:22h
    Amigo, es evidente el chanchullo, pero también es tristemente evidente la incapacidad de la supuesta “oposición” de articular, crear, proponer un verdadero alto a lo que se nos esta viniendo. Me parece increíble que con el palpable descontento que existe hacia la actual administración publica, no exista un movimiento que logre capitalizarlo hacia una verdadera alternativa que le haga frente.

    Me parece increíble que nadie se atreva a pedir la renuncia de estos señores que han hecho de nuestro sistema electoral algo tan deficiente y turbio, con costos económicos y morales inaguantables para este país.

    Muchas veces gastamos tiempo comentando la apatía de la gente hacia el problema político, pero preguntémonos como no va haber apatía en la población si nadie es capaz de proponer lo que en el fondo nuestra gente quiere y nuestro país necesita. Con políticos que se quedan a medio discurso, con las mismas caras de siempre, y que bailan como veletas entre opciones a veces contrarias, con políticos incapaces de decir las cosas con sus nombres y exigir la salida de los chanchulleros, con políticos que aunque saben las reglas sucias en el juego, en lugar de exigir el cambio de ellas, prefieren jugarlo aunque les vaya mal. Creo que eso explica el porque de la situación en la que estamos y la apatía de muchos.


    Todos, y miente el que lo niega, suponíamos que estas elecciones municipales venían trampeadas. Es mas muchos creíamos que eran una trampa desde que el Consejo decidió entre quienes podíamos elegir, evidencias no nos faltaban y sin embargo, se acepto jugar el juego tramposo, entonces que? De que nos quejamos? Si sabíamos que era trampa, estamos como en las elecciones pasadas se sabía que el voto dividido daba oportunidad a que ganara el actual presidente pero que en “plan ganado” fuimos al precipicio haciendo de tontos útiles. Ahora sabíamos que los señores del Consejo Electoral no estaban actuando correctamente desde el comienzo y sin embargo, nadie se atrevió a acusarlos seriamente y pedir su salida, cambiar las reglas a algo mas transparente. Creo que es hora de que pensemos en serio con más perspectiva, no podemos seguir siendo tontos útiles de ningún bando, es hora de exigir lo que nos pertenece a todos como ciudadanos y tampoco permitir que ningún líder lo negocie después, como parece ser que hicieron con el 8% misterioso de las elecciones presidenciales pasadas. El que calla otorga, y ya hemos otorgado con nuestro silencio más de una vez a favor de lo incorrecto, de cosas que estoy seguro ninguno de nosotros haría.

    Espero que lo que esta pasando sirva, para que de una vez por todas, los señores que se dicen lideres políticos y los que viven de eso, y los que pretenden vivirlo, recuerden el significado de la palabra dignidad y empiecen a hacer su trabajo, que lo hagan para proponer alternativas a este sistema electoral que obviamente esta mal funcionando y dejar de vender como salida ese ya cansado discurso de que se quite aquel para que ponga yo, si lo que esta claro es que se debe corregir o cambiar este sistema, para que no de mas oportunidad a situaciones como la actual.
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