Por Arturo Wallace Salinas
Tengo varios meses coleccionando miradas: las de la gente que me queda viendo raro cuando les cuento del proyecto de "La Brújula Semanal" -la publicación impresa, de distribución gratuita, que también empieza su aventura este 6 de Noviembre.
Para muchos, la idea de un publicación impresa en pleno siglo veintiuno es completamente descabellada. Y hacerlo en Nicaragua -sobre todo en la actuales circunstancias- es simplemente demencial.
Imagínense entonces las caras cuando les explico que se trata de un periódico para gente joven y que además lo vamos a regalar...
"Si los chavalos no leen!", me informan unos. "Además, la gente no valora las cosas que les regalan!" me explican otros. Y todos me miran como asustados por mi ignorancia de estas "verdades" elementales de nuestra sociedad.
En algunos casos las expresiones son de lástima: "Se volvió loco" parecen decir. Y, por supuesto, tampoco han faltado las miradas de sospecha -"¿quién estará detrás?"- o de preocupación; por la situación económica, por el ambiente político y demás.
Sobra decir que ni mis compañeros de aventura en "La Brújula" ni yo compartimos esas visiones de la realidad. Efectivamente, sólo el siete por ciento de los jóvenes nicaragüenses dice leer periódicos, pero más que una barrera insuperable ahí vemos un reto y una oportunidad. La cifra dice mucho acerca de la juventud nicaragüense, pero tal vez dice más acerca de nuestra prensa y su capacidad -o vocación- para conectar con los jóvenes, para proporcionarles información útil para su vida y aspiraciones cotidianas, para servirles de espacio de encuentro y expresión.
Que nosotros vayamos a poder ser más efectivos es algo que todavía está por verse. Pero definitvamente vale la pena intentarlo.
A qué aspiramos?
Queremos ser accesibles, y por eso optamos por la distribución gratuita de una edición impresa (fundamental en un país donde la mayoría aún no tiene acceso seguro a Internet y poco dinero para comprar de forma regular diarios, revistas y demás), un lenguaje directo y un diseño amistoso -pensado para esta generación audiovisual.
Pero también aspiramos a ser relevantes, y por eso queremos ocupar como punto de partida la cotidaneidad. (Y es por eso que este sitio web, más que una plataforma de publicación, es para nosotros también una herramienta para la construcción y/o la validación colectiva de la versión impresa).
No nos vemos como rivales sino como un complemento de los periódicos y de ese otro tipo de periodismo -igual o más valioso- que fiscaliza al poder, y cuyo consumo esperamos en cierta forma poder incentivar.
Esperamos ser sostenibles, pero nos gusta pensar que somos un proyecto periodístico y no uno comercial. Sobre todo porque entendemos que la información es un bien público, que son las personas -y no las instituciones y mucho menos las sociedades anónimas- las que tienen opiniones, y que el derecho a expresarlas no sólo debe ser respetado, sino fomentado.
Y si bien sabemos que nunca vamos a ser perfectos, confiamos en que siempre se puede mejorar. Para ello, contamos con ustedes. Pero ojalá no se queden mirando nada más.