Pienso que es necesario adelantar que La Brújula Semanal marca un hito importante en la historia de los medios de comunicación en Nicaragua. Nace cuando en las graderías los fanáticos cantan un réquiem a los periódicos impresos, aunque su vuelo trascienda fronteras ha sido pensado para jóvenes, es completamente gratuito lo que genera sospechas entre los desencantados de toda una vida y es el primer medio en nombrar a un defensor de los lectores.
La acogida dispensada ha sido cálida. Pese haber nacido en medio de unas elecciones discutidas y todavía disputadas o tal vez por eso, decenas de correos le dan la bienvenida, demandando a que sea una publicación diferente. ¡Esa es la apuesta!
La tarea encomendada ha sido convertirme no sólo en su lector crítico, sino también asumir el papel de mediación entre ustedes, su contenido y ropaje. Una tarea de amigable componedor.
Los juicios que tengo a mano en relación a sus primeros cuatro números son favorables. Su diseño ha sido valorado positivamente. Algunas personas me dijeron de manera elogiosa que su diseño se parece muchísimo a la de El País de España. Otras me manifestaron que es una versión light de la revista Confidencial. Debo responderles que La Brújula trata de asentar su propia identidad. Espero lo consiga.
Los cuatro temas centrales abordados tienen una profunda significación para los jóvenes. Los trajes con que los vistieron están arraigados son su cultura audiovisual. Por eso gustaron.
Otro de los méritos ha sido la creación de la columna Correcciones & Aclaraciones. La Brújula rompe de esta manera con el principio de infalibilidad con que caminan por el mundo ciertos medios, mostrándose reacios a reconocer sus errores y a rectificar los agravios que cometen con sus lectores. El derecho a réplica esta garantizado.
Una publicación gratuita tiene que vivir de algo o de alguien. La Brújula aspira a vivir de la publicidad que reciba. Esta determinación no debería implicar anuncios en su portada. Ciertos espacios deben ser salvaguardados. Creo que la portada debe servir como pantalla para incitar a su lectura.
La otra recomendación sería ampliar el horizonte de la sección reservada a la TV Cable. En Nicaragua ocurren semanalmente otras manifestaciones artísticas y culturales que merecen igual acogida. Siempre será bueno asomarse al mundo encantado de la televisión, como también será necesario tener una visión de todo lo que acontece en el universo de la cultura nacional.
Considero una obligación aclarar que la sección La Brújula TV no es pagada, ni existe una alianza debajo de la mesa con los dueños del cable para llevar televidentes a sus pantallas. ¡Disipen las sospechas!