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Juventud debilitada

Roberto Salinas García

 

Cuando los jóvenes universitarios franceses se tomaron las calles de París en mayo de 1968, ¿habrán pensado que se convertirían en uno de los mayores íconos de la rebelión juvenil que ha tenido la historia? Eso no lo sabemos, más de algún farándula habrá querido rebelarse sin tener conciencia de lo que verdaderamente ocurría o exigían en ese momento, pero eso sólo quedará en la conciencia de cada uno de los que participaron en tales manifestaciones.

Actualmente, en Nicaragua, hemos observado la tendencia juvenil de manifestarse. En años pasados el 6% representaba la beligerancia juvenil por excelencia, pero últimamente se ha visto mayor actividad por parte de los jóvenes en el acontecer político o intentando hacer que sus voces se escuchen. Sin embargo nos encontramos con muchos obstáculos necesarios de vencer.

 
El principal problema existente dentro de la juventud nicaragüense es que carecemos de una educación política sólida. No se nos educa para concebir la política como un instrumento para lograr el bien común, ni la importancia de una definición ideológica para fortalecer la conciencia política de cada quien. Esto trae como consecuencia una visión, más que apolítica, apartidaria, creyendo que la política se limita a partidos.

La peligrosidad existente en un movimiento o manifestación, con pretensiones a incidir el acontecer político, que se denomine apolítico, es que muchos de sus integrantes poseen una inclinación política. Esto puede afectar al joven que se haga llamar “apolítico”, especialmente cuando llega el momento en que ven a sus dirigentes aliarse con alguno que otro personaje de la política de antaño.

 

Esto deja a los jóvenes a merced de las voluntades egoístas. No se le puede negar el ingreso a una persona a X o Y movimiento porque queremos simplemente. Pero yo soy de la opinión de que sí es necesaria la fundamentación de ideas, establecer la “misión, visión y valores” como comúnmente se le llama en las empresas a la razón de ser. Es necesario establecer qué se persigue, qué es lo que se quiere, a  través de valores sólidos exigidos en cada uno de los “militantes”. Puede sonar romántico, pero es una forma de evitar, o al menos de mermar, la afectación de las muy comunes mezquindades de la sociedad y los personajes que las forjan. La juventud no puede tirarse de boca a enfrentar estructuras previamente organizadas.



 


Comentarios - 1

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  • 1 | alex - 04-03-2009 - 10:20:40h
    y no solamente la falta de educacion politica, sino en sí el tipo de cultura politica que se practica en el pais (y en toda la region ) como consecuencia de nuestros traumas colectivos. Para gran parte de la poblacion, es ley la costumbre del servilismo, es decir creer y servir incondicionalmente al superior para lograr una posicion ventajosa.

    Organizarse es importante, trabajar el individuo tambien lo es y si en las escuelas y demas instituciones no se practica la etica, en algunos grupos de jovenes se crean nuevos recursos para la sanacion y el aprendizaje, ¡que vivan las nuevas generaciones!
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Sobre el autor

Roberto Salinas García



Estudiante de comunicación social, y siguiendo el cliché del periodista, vislumbro ciertos anhelos de escritor. Soy redactor de La Brújula, y aunque he colaborado con otros medios impresos nacionales, he optado por ayudar a "encontrar el camino".


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