He de confesar que a mi me llamaba más la atención Ubuntu.
Pero no por razones “informáticas”, ya que de eso no se mucho (por no decir nada).
Simplemente, me gusta más la idea de bautizar un programa de software libre con un nombre africano, o que suene africano (Ubuntu) que con un nombre tan europeo como Fedora.
Pero la persona a la que sé que voy a estar llamando cada cinco minutos para que me ayude con el nuevo sistema operativo, usa Fedora.
De hecho, es un embajador del proyecto Fedora en Nicaragua.
Y ese me parece un criterio tan bueno como cualquier otro, sino mejor, a la hora de apostar por un cambio de esta naturaleza.
Ya luego, Neville me explicó el por qué de su preferencia por Fedora, y todas me pareceieron muy buenas razones.
Pero yo soy fácil de convencer.