En un post anterior explicaba el proceso de toma de decisión que nos llevó a pasarnos a Linux.
Pero tal vez no quedaron claras nuestras expectativas y creo que tiene sentido dejarlas en claro para poder luego evaluar adecuadamente la decisión.
En primer lugar, esperamos tener mucho menos problemas con virus.
Muchos de nuestros colaboradores vienen con memorias USB particularmente promiscuas, pues trabajan en su casa, la universidad, cybercafés y donde se les presente una oportunidad.
Y aunque nuestra reciente – y dolorosa - inversión en varias licencias NOD32 debería asegurarnos protección por un par de años, la misma no nos daba para proteger a todas las computadoras, y siempre existe la posibilidad de que la red se caiga en el momento en que se estaba procediendo a una actualización, etc, etc.
Mientras, entendemos que en un ambiente Linux las posibilidades de infección son mucho menores, por no decir inexistentes.
(Neville, este es el momento para que moderés mis expectativas, si no estoy en lo correcto).
La segunda expectativa es que nos quedemos “colgados” menos a menudo, porque un programa no responde, porque la compuadora se congeló, etc, ect.
Todo usuario de Windows, y más los usuarios de Vista, están más que acostumbrados a este tipo de percances, pero entendemos que la cosa en realidad no tiene que ser así.
(También entenedemos que muchas de esas situaciones tienen que ver con la capacidad del equipo, calidad de los programas instalados, configuración, etc., pero se trata de buscar lo que mejor funciona para lo que uno tiene y necesita).
En tercer lugar, queremos ahorrar algo de plata, sin por eso caer en la ilegalidad.
Y por último, sentimos que tal vez podemos aprender algo más de informática gracias a esta experiencia.
¿Es mucho pedir?
La Brújula se pasa a Linux ¿Por qué?