Primero las malas noticias: después de haber tenido que reducir temporalmente nuestro tamaño, para la edición de esta semana (Ed.19, "Estudiar fuera") también tuvimos que sacrificar algo de calidad en el papel.
Básicamente, problemas de disponibilidad en el mercado local hicieron que termináramos ocupando el mismo tipo de papel que ocupan La Prensa y El Nuevo Diario. Y la sensación inicial, cuando se tiene el periódico en las manos, no es necesariamene la más agradable. Se trata de una medida temporal, pero bien podrían considerarlo una prueba de lo que podría ser La Brújula del futuro si la crisis económica se continua profundizando... ;o)
La buena noticia, sin embargo, es que a partir de la próxima edición ya deberíamos estar regresando a nuestro papel y tamaño original. (Sólo crucen los dedos para que la aduana no cause problemas o no se produzca ningún nuevo inconveniente en su camino de Costa Rica hasta acá).
Y, como tuvimos que hacer una compra extraordinaria en el mercado local sólo para esta edición, también pudimos ampliar un poquito el tiraje y así dejar más ejemplares en las universidades, que es donde creemos que el especial sobre Becas puede resultar más útil e interesante. Un ejemplo de como un problema puede servir de oportunidad...
Ahora, seguramente en lo que a calidad del papel se refiere el consenso está garantizado y todos se van a alegrar de que regresemos al viejo papel (aunque ojo: hasta no tenerlo en las manos tal vez no deberíamos estar prometiendo nada... después de todo, ya nos pasó una vez que nos alegramos de balde).
Pero curiosamente las respuestas a nuestra pregunta sobre el tamaño fueron más variadas de lo que esperábamos. Así, no faltó quien dijera que prefería el formato reducido, porque les parecía más manejable. Lo tendremos en cuenta.
Complicado negocio, este de los periódicos, hemos ido constatando. ¡Tantos pequeños, y complejos, detalles en que fijarse! Definitivamente, hay que quitarse el sombrero frente a los diarios. Son, sin ninguna duda, un pequeño milagro cotidiano.