Arturo Wallace-Salinas
Esta es la última edición de La Brújula Semanal dirigida y editada por este servidor. Por lo menos en las condiciones en las que lo había venido haciendo desde que empezó esta emocionante aventura, en noviembre del 2008. De hecho, para cuando este número salga de la imprenta y llegue a sus manos, yo voy a estar volando rumbo a Londres, Inglaterra, para empezar un nuevo trabajo con la BBC.
No fue una decisión fácil. Pero nunca hubiera aceptado la oferta de pensar que mi partida podría afectar irremediablemente a La Brújula y, por lo tanto, implicar una ruptura del compromiso que tenemos con ustedes. Un compromiso que incluye absoluta transparencia y constante rendición de cuentas, y que es la razón de ser de esta explicación.
(Después de todo, no creo que acostumbren revisar nuestro indicador anticipando posibles cambios en la dirección. Y, si todo va bien, probablemente no noten mayores cambios en la publicación en el futuro próximo, fuera de las mejoras propias de un proceso de evolución).
En cualquier caso, lo que importa es que La Brújula va a seguir saliendo como siempre; seguramente mejor. Y hasta es bastante probable que mi partida más bien contribuya con su proceso de institucionalización. Después de todo este no es, nunca ha querido ser, un proyecto personal. La nuestra es una propuesta periodística conectada a valores, ideas y principios, y no a individuos puntuales ni intereses particulares. Y para evitar confusiones y traiciones a esos principios, a veces es importante saber apartarse a tiempo. Dejar ir.
No pretendo sugerir con esto que mi decisión es absolutamente desinteresada, o que fue tomada únicamente pensando en La Brújula. En la decisión de regresar a la BBC también intervinieron factores personales y seguramente hay mucho de egoísmo. Y este tal vez no haya sido el momento ideal para una transición. Pero La Brújula cuenta con un equipo que merece plena confianza. La tecnología va a permitirme mantenerme vinculado. Y mi nuevo camino seguramente va a estar lleno de oportunidades y aprendizajes, de los que espero este proyecto también se pueda beneficiar.
Más importante, sin embargo, es que -aunque no siempre podamos conseguirlo- La Brújula siempre ha intentado definirse a partir de los intereses y necesidades de sus lectores; representarlos en su diversidad. Ustedes son, por lo tanto, los únicos indispensables. El futuro de este proyecto siempre ha dependido de su compromiso con el mismo, independientemente de quién esté temporalmente a cargo. Mi rol, y el de mis compañeros de aventura, en cierta forma se ha limitado a crear y administrar una oportunidad.
Esa oportunidad espero la sabrán nutrir, apoyar y aprovechar, pues sé que el equipo que queda ahora a cargo está más que comprometido a seguir haciendo su parte. Por mi lado, yo parto lleno de gratitud, orgullo y confianza. Y no digo "adiós". Sino "hasta luego".