La edición 18 pretendía ser provocadora, pero no nos imaginamos que nos iban a regañar tan rápido y tan duro:
Itza Orzoco, se declaró "indignada" por nuestro tema central "en donde se magnifica el 50 aniversario de la muñeca Barbie, observándolo como un fenómeno hegemónico y positivo que ha venido a revolucionar el campo de los juegos infantiles".
"Esto, desde mi punto de vista, es toda una mentira" nos dijo Itza. A continuación la totalidad de su comentario:
"Es cierto que la tal muñeca ha vendido trillones de unidades, sin embargo esto no significa que esto constituya un fenómeno que incluya a países mas allá de los que se incluyen en el “mundo desarrollado” como lo definen ahí. Es completamente carente de validez exponer que una tienda como Toys sea una de las más representativas de la capital. Esta solo es representativa para una clase social determinada, que reproduce un estilo de vida capitalista y consumista como los países del norte.
Volviendo a la critica inicial, es completamente incoherente que en el articulo solo se critique fuertemente los desordenes alimenticios que estas desquiciadas muñecas producen en las niñas que quieren ser como ellas. Es sumamente importante incluir en el análisis de las repercusiones que puede tener el juego con este (y otros) tipo de juguetes en la construcción social de género. Es inaudito que solo se haya hecho referencia en dos párrafos a este fenómeno, que a mi parecer, es el aspecto más criticado desde las y los feministas.
La muñeca Barbie es el estereotipo máximo de lo que es ser mujer, es un ideal que implícitamente concibe a la mujer como un sujeto atractivo para los hombres, útil solo para las compras; amable, cariñosa, seductora, noble y necesitada de protección.
En este sentido, barbie se ha ido acomodando a las exigencias que las mujeres en la vida real han tenido en el mercado, sin embargo manteniendo el ideal físico de la mujer, de esta forma excluye una diversidad de apariencias físicas, no solo biológicas sino construidas socialmente. Es decir, la Barbie siempre debe estar a la moda, siempre debe verse atractiva y de esta forma las niñas construyen en su imaginario lo que significa estar a la moda y verse atractiva: ser una barbie.
Por otro lado, la forma en que las niñas juegan con las barbies constituye un proceso en donde reafirma el rol femenino de cuidar el físico y más que todo, de cuidar de los demás.
Me ha dolido profundamente que Sofía Montenegro, prestigiosa feminista a quien admiraba se preste a este tipo de adulaciones reafirmando que Barbie “simboliza lo femenino poderoso”. De esta forma, no veo como Barbie pueda ser un reflejo de la historia de la evolución de la condición femenina en las últimas décadas. En todo caso sería la evolución de la condición femenina de ciertos estratos sociales, de cierta raza y de cierta cultura y todavía en esto, sería preferible no generalizar. Barbie no refleja en ningún sentir y el ser de las mujeres, ni siquiera de las que supone representar". Dice.
En lo personal puedo estar de acuerdo con el fondo de algunos de los señalamientos de Itza. Pero, entre otras cosas, no puedo negar que me sorprendió un poco que usara la palabra "indignación" o se declarara "dolida". ¿Es para tanto?
Nosotros acostumbramos buscar enfoques y tonos "juguetones", que no sea excesivamente regañones, para interesar a la mayor cantidad posible de gente en los temas que abordamos. Ponerse muy fundamentalistas es, casi siempre, la mejor manera de lograr que la gente no le ponga atención a las cosas a las que le deberían de poner atención. Así, todo el especial sobre la Barbie era precisamente una invitación a pensar sobre roles, estereotipos y la influencia de las cosas aparentemente inocentes sobre nuestros valores y actitudes, y en especial sobre nuestras concepciones de género. Personas como Itza pueden tener una posición muy clara al respecto, pero mucha gente (la inmensa mayoría de la gente que entrevistamos, por ejemplo) ni siquiera se para a pensar en esas cosas.
Si logramos que se paren a considerar esos ángulos por unos segundos, nos damos por satisfechos. Y creemos que en la primera plática hay que tener cuidado de no exagerar, o uno se puede quedar hablando solo...
Ahora, nuestro estilo tampoco es decirle a la gente qué pensar o qué creer. Simplemente invitarlos a pensar y darle tantos puntos de vista diferentes como sea posible. Yo leo y releo y no me parece que defendamos a la Barbie, o la presentemos como algo fundamentalmente positivo. Tampoco la atacamos, está claro. Pero hay una diferencia entre reclamarnos por no tener una posición militante en contra de la Barbie y acusarnos de no presentar la foto completa. Sobre todo porque la foto completa incluye, le guste a uno o no, elementos positivos - o potencialmente positivos - como los que señala Sofía Montenegro. Y aunque tenemos obvias limitaciones de espacio, creo que todo lo que Itza nos reclama está ahí. Tal vez no en letras de fuego, pero ahí está.
Por último, creo que no se puede negar que como término genérico (pero no sólo), Barbie sí es un fenómeno del mundo en desarrollo, y tanto para niñas pobres como ricas. Fuimos a Toys, pero también al Mercado Oriental, y ambas realidades están mencionadas en el artículo. Las muñecas "tipo Barbie" abundan, y las niñas de escasos recursos también las añoran, las piden y sueñan con ellas. (Y "Toys" es, lo quiera uno o no, una de las jugueterías más importantes de la capital. Aunque sólo sea porque en el mercado no hay "jugueterías" propiamiente dichas. Aunque eso es secundario).