El próximo 22 de febrero, "Milk", del director Gus Van Sant, competirá por 8 Oscares en la ceremonia de entrega de premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, incluyendo en la categoría de Mejor Película.
Se trata de un bio-filme sobre Harvey Milk, el primer homosexual elegido a un cargo público. En 1977, después de varios intentos, Milk fue elegido como uno de los supervisores de distrito para la oficina del Alcalde de San Francisco. Este momento fue un parte aguas para la lucha por los derechos civiles de homosexuales y lesbianas, que tomo un giro trágico cuando meses después, Dan White, un colega perturbado, mato a tiros a Milk y el Alcalde George Moscone.
No, no les arruiné el final de la película. La historia está bien documentada, y en "Milk", el desenlace se revela desde el inicio. Material de archivo televisivo ubica al espectador en el momento, retrocediendo al momento en que Milk dicta una especie de testamento en una grabadora. La película está anclada en las extraordinarias actuaciones de un extenso reparto, encabezado por Sean Penn en el papel protagónico. El tenso e intenso ganador del Oscar por "Mystic River" se transforma para meterse en la piel de un personaje que representa la anti-tesis de su extenso catálogo de machos taciturnos.
Curiosamente, el director Gus Van Sant reserva alguna medida de compasión para el magnicida. Gracias a la electrizante actuación de Josh Brolin, merecidamente nominado al Oscar, White se convierte en el negro corazón de la película.
Al día siguiente de ver "Milk", tuve la suerte de entrar en una proyección especial del documental "The Life and Times of Harvey Milk", de Rob Epstein, ganador del Oscar a Mejor Largometraje Documental de 1984. Si "Milk" la ficción se adentra en la esfera personal del protagonista, el documental se concentra en su rol político. Incluye algunos clips de video de Milk en vida, que ponen en perspectiva la calidad del trabajo de Penn. No se trata de mímica. Se trata de una genuina posesión. Su Harvey es un "Dead Man Walking", pero de verdad. De hecho, cada actor, parece un virtual doble de su modelo real. Su hubiera un Oscar por mejor casting, se lo llevaría.
En un mundo perfecto, podríamos ver en Nicaragua estas dos películas, lado a lado, sin rechiflas ni vulgareo. En las proyecciones de "Brokeback Mountain", nunca hizo falta algún inseguro que gritara el socarrón "Aaaaaaay!" en el momento menos indicado.Y quizás eso es lo que es "Milk": el nuevo "Brokeback...", un filme que está supuesto a romper a patadas el closet de Hollywood, que es educadamente recibido con aplausos y nominaciones, y despachado a casa con las manos vacías. Recuerden que en 2006, "Brokeback..." perdió Mejor Película ante la inferiorísima "Crash".
Algunas estatuillas pueden ayudarle a conseguir distribución en nuestros territorios funadamentalistas y homofóbicos, pero yo de ustedes esperaría sentado. Estamos como San Francisco a principios de los setentas, o la Academia del siglo XXI.