Latinos en Berlin

Desde la Berlinale / Juan Carlos AmpiƩ / feb 11 09:58:22

En una entrada pasada que perdí en el ciberespacio, comente una de las películas latinas incluidas en el Festival. Mi falta de pericia con el blogueo la mandó al cielo de los documentos perdidos, así que ahora trataré de recapitular mis impresiones de "El Niño Pez", sumándole la impresión de "Gigante".

 

La joven directora argentina Lucia Puenzo presenta su segunda película, "El Niño Pez" reuniéndose con la estrella de su opera prima, Ines Efron. Desconozco la calidad de la cinta que hicieron juntas "XXY". Mi única exposición a su trabajo viene del guión de "La Puta y la Ballena", dirigida por su padre, Luis Puenzo.

 

"El Niño Pez" es básicamente un melodrama demente con connotaciones sociales. Efron es una joven de la clase social alta, inmiscuida en un candente affair con Ailin, joven inmigrante indígena con apariencia de vedette. Ah...los ricos abusan de los pobres, literalmente. Pero un par de giros más tarde, nos damos cuenta que Ailin es un caso clínico. Parece que su manera de ejercer alguna medida de poder esta intrínsecamente ligada al sexo. Todo esto resulta muy inconveniente cuando un cuerpo sin vida aparece en la elegante casa de Efron.

 

Puenzo es una directora inteligente y sabe que está tratando con la materia prima de una telenovela. No en balde el padre de Ailin es un galán venido a menos. Este género, tan latinoamericano, es perfectamente aceptable para explorar las tóxicas dinámicas de la tensión racial y social.

 

Para darle un matiz de realidad, Puenzo filma con una cámara libre de inquietud pseudo-documental. Y las excelentes actuaciones de sus actrices mantienen los eventos mas dementes en la órbita de lo creíble. Al menos, hasta el último acto. Un acto de violencia protegido por el velo de losurreal le lima los dientes a lo que debería ser una dentellada de realidad. Una casualidad sobre otra desencadena en el merecido final feliz. Después de todo, esto es una telenovela vestida de filme artístico. Y eso no es nada malo.

 

Más anclado en la realidad física, pero igualmente idealizado es "Gigante", una pequeña joya observacional del uruguayo Adrián Biniez. El protagonista es, en efecto, un manso guardia de seguridad de talla mayor. Jara (Horacio Camandule) es estoico y silencioso, viviendo solitario en su opresiva rutina. Un día, a través de las cámaras de seguridad del supermercado en que trabaja, observa a una nueva afanadora. Y se enamora de ella. Demasiado tímido como para hablarle, sigue observándola incesantemente en horas hábiles....y siguiéndola fuera del trabajo.

 

Las connotaciones siniestras de su conducta se ven agudizadas por el ominoso estilo del director. Al igual que el protagonista, los diálogos son parcos. La cámara no se anda con remilgos. Los fotogramas son implacablemente compuestos. Pero de vez en cuando, puntadas de humor rompen la atmósfera amenazante. Es admirable la manera en que retiene y dispensa información para hacer avanzar la trama, haciendo admirable uso de economía narrativa. Biniez juega con el espectador. Levanta expectativas que después derrumba con una sola toma, o una sola palabra. Como su protagonista, la película parece amenazante pero en el fondo es un corderito. Es la comedia romántica que todo perseguidor obsesivo puede adorar.

 

Habrá que estar pendiente de los futuros trabajos de Puenzo y Biniez. Proximamente, "La Sirena del Buzo" de Mercedes Moncada, y "La Teta Asustada" de Claudia Llosa. (Así se llama la película, mal pensados).